Minutos atrás, recostado en mi cama, leyendo y re-leyendo mis palabras, me vi aturdido por una mar de cansancio y por una gota de tonalidad de Yan Tiersen, llamada "Summer 78". Caí en un sueño profundo, un sueño cálido y espontáneo, en el cual no sabia nada, solamente notaba la oscuridad de mi pieza y el único destello era la pantalla de mi computador, lo único que me acompañaba. No fue muy largo, unos cuantos minutos; me pareció tan exuberante y prolijo, ese cerrar de ojos fue el inicio de algo que realmente me extrañó. "Summer 78" de fondo, me acompañó durante esos largos y a la vez cortos diez minutos de sueño, en el cual estaba presente de manera física, pero no hacia presencia con mis sentidos, solo uno. Fue un dormir reponedor y a la vez mágico, la música me hizo aflorar algo que no ocurría hace tiempo, y que solo una persona en específico había logrado hacer. La música es el orgasmo de la emoción, y de eso me di cuenta hace unos momentos. Esta simple canción, simple tonada, instrumental, me hizo surgir una lágrima, mientras yo había cerrado los ojos de manera continua minutos antes, mientras yo dormía. Todo esto finalizado por un sonido diferente, que hizo que despertara, y me pudiera dar cuenta de lo que había pasado. Algo tan simple, puede llegar a ser tan importante; un simple sueño, - que no diré, ya que me lo guardo-, me hizo apreciar esto.
No se olvidará fácilmente...
...y me alegra que pase eso.
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