miércoles, 23 de marzo de 2011

El revivir de un guerrero.

El guerrero sintió que no puede más, sintió que todo se había acabado, que para que seguir esforzándose, si ya nada resultaba, para el era muy tarde en su vida. paso el tiempo.
Algo cambió en la mentalidad de guerrero, el "switch" que necesitaba había aparecido, de un momento a otro se le cruzo en su vida, y el tocó el hombro.
El guerrero revivió. Nunca entendió por qué se demoró tanto en que ocurriera esto, pero ya daba igual, ocurrió y eso lo hacia crecer.
Después de esto, cambió en todo aspecto, creció, maduró, aprendió a ver las cosas de otro punto de vista, aprendió a vivir. Ahora todo es más sereno, más tranquilo, y por sobre todo, y lo que él quería, era completo.
Ahora a él se le reconoce por este cambio, y a él le alegra eso. Está en plenitud, en un estado de balance continúo que lo hace caminar por las calles como si fuera desnudo, fuera sin un peso si quiera encima de él.
El guerrero revivió, y está mejor que nunca, y sabe que se vienen tiempos mejores, no porque se lo dijeron si no por que, él , lo presiente. Ya nada es igual a antes.
El guerrero consuma, y no perdona las traiciones, los malos ratos, por que esas instancias son los que realmente importan, y no perdonará a alguien que le arruine esos momentos. Por fin, el guerrero aprendió, y lo asimiló. Lo entendió.
Como él no perdona, también no desvalora, sabe que sin "eso", no hubiera revivido, no hubiera visto esa luz en ese frío y lúgubre pasillo. El sabe que si no hubiera pasado por eso, no estaría con esta ambigüedad entre lo bueno y lo excelente.
El guerrero agradece, y eternamente, ya que a pesar de todas las batallas que tuvo que pasar, sabe que sin esa batalla, que duró 1 año y medio, no estaría aquí. Agradece y quiere, quiere mucho.
Pero ahora llegó el momento de que este guerrero tome un camino distinto, y sepa lo que realmente es aprender de los errores, y pueda disfrutar su tan anhelado y largo viaje.


Gracias, querida batalla.